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lunes, 25 de junio de 2012

LEGALIZAR, "SI" A CUALQUIER PRECIO,"NO"


CÓRDOBA

La regularización, un nicho de actividad para la construcción

Día 25/06/2012 - 09.49h
El proceso de legalización contemplado en el PGOU -declarar urbanizables 10 millones de metros cuadrados-, su ampliación -otro millón de metros- y la regularización que pueda conllevar el último decreto de la Junta suponen una oportunidad de negocio para el sector de la construcción en Córdoba, hundida en la capital.
Todos los trabajos que conlleve la legalización de bolsas de suelo -urbanización, dotación de servicios como agua, luz, alcantarillado...- serían un balón de oxigeno para el «ladrillo» cordobés. Incluso, recientemente la propia empresa municipal de suelo, Procórdoba, en una delicada situación económica, cambiaba su estatutos, dentro de su programa de unión con Vimcorsa (su homóloga de vivienda), para poder actuar en suelos no urbanizables. Se antoja como una nueva vía de negocio para ella, pero también como una forma de impulsar el proceso de regularización.
Desde que el PP llegó al gobierno local hace un año, uno de sus objetivos ha sido avanzar en la legalización. Sin ir más lejos, a finales de 2011, Urbanismo eximió a las tres primeras parcelaciones de tener que presentar un aval bancario del 7% del coste del proyecto de urbanización para constituir oficialmente su junta de compensación, que es el primer paso para ejecutar dichas obras de urbanización. Se les permite suplirlo por la formulación de otro tipo de garantías económicas, abono en metálico o acreditación de ingresos.
Y es que muchos colectivos de dueños no pueden formalizar el aval del 7%; entre otras cuestiones, por la dificultad para acceder al crédito en los últimos años. Sin él, no pueden presentar los proyectos de reparcelación y de urbanización y avanzar en su regularización.
Eso sí, las juntas de compensación, una vez que vayan a iniciar las obras, deben aportar la garantía del 7% del coste del proyecto de urbanización definitivo, con aval o fianza. La ventaja para entonces es que, con los proyectos de parcelación y urbanización aprobados, sus parcelas ya estarán inscritas en el Registro de la Propiedad y podrán ser objeto de hipoteca.
En su día, la regularización de parcelaciones se planteó como un negocio floreciente. Pero el estallido de la burbuja inmobiliaria también desinfló esta vía de negocio, que ahora se intenta revitalizar.

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